A veces no es tristeza, ni “estrés normal”, ni falta de fuerza de voluntad. Es como si tu cuerpo se hubiera quedado viviendo en modo alerta: duermes ligero, te sobresaltas, te cuesta confiar, evitas ciertos lugares o conversaciones, y por dentro sientes tensión o vacío a la vez. Puede que incluso te preguntes si “estás exagerando” o si lo tuyo “ya debería estar superado”.
Si estás aquí, es probable que una parte de ti lleve tiempo intentando protegerte… aunque ese intento te esté robando calma, energía y conexión con los demás. En terapia para trauma no se trata de revivirlo todo ni de forzarte a contar lo que aún no puedes. Se trata de construir un espacio seguro, comprender lo que te ocurre y ayudarte a recuperar control, estabilidad y sentido, paso a paso y a tu ritmo.
El trauma psicológico aparece cuando una experiencia (o una etapa prolongada) desborda tu capacidad de afrontamiento y deja una huella que se reactiva en el presente: en forma de miedo, bloqueo, desconfianza, hiperalerta o desconexión emocional.
No siempre se vive como un recuerdo claro. A veces se siente como síntomas que “no encajan” o reacciones que no puedes controlar del todo:
Cuando lo traumático se repite en el tiempo (por ejemplo, negligencia, violencia, abuso, falta de protección o entornos impredecibles), puede afectar a la autoestima, a la forma de relacionarte y a la sensación de seguridad con otras personas. No es “ser débil”: es el sistema intentando sobrevivir con los recursos que tuvo.
Muchas reacciones del trauma no son “fallos tuyos”, sino respuestas de supervivencia aprendidas: luchar, huir, quedarte en bloqueo o intentar agradar para estar a salvo.
Cuando has vivido algo amenazante, el cerebro y el cuerpo pueden quedarse entrenados para detectar peligro incluso cuando ya no está. Por eso aparecen los disparadores (triggers): un tono de voz, una mirada, una fecha, un olor, un lugar… y de pronto el cuerpo reacciona como si volviera a ocurrir.
En terapia trabajamos para que puedas reconocer esas señales, ampliar tu margen de regulación (sin forzarte) y recuperar una sensación interna de seguridad: en tu cuerpo, en tu mente y en tus relaciones.
La terapia para trauma se centra en ayudarte a sentirte seguro/a primero, para después poder integrar lo vivido sin que invada tu presente. No se trata de empujarte a recordar, sino de acompañarte con cuidado para que tu sistema pueda procesar y descansar.
Nuestro enfoque es integrador y tiene en cuenta tu historia, tu contexto y tus vínculos. Combinamos herramientas cognitivo-conductuales y de regulación emocional con una mirada sistémica, para comprender cómo tu entorno y tus relaciones influyen en tu bienestar.
El primer paso es construir un espacio donde puedas sentirte escuchado/a y comprendido/a. Aquí no hay prisa. Si todavía no estás preparado/a para hablar de ciertos detalles, se respeta. Tu ritmo importa.
Antes de acercarnos a lo traumático, trabajamos en estabilizar:
Esto no es “hacerte fuerte para aguantar”, sino darte herramientas para que el proceso sea seguro.
Ponerle nombre a lo que te pasa, entender patrones y conectar síntomas con experiencias ayuda a reducir culpa y confusión. Muchas personas sienten alivio solo con comprender: “esto tiene sentido”.
Nos acercamos con cuidado a la experiencia traumática para que pueda integrarse en tu historia de manera más amable: que deje de irrumpir en forma de alerta, evitación o desconexión. El objetivo es que el recuerdo exista, pero sin el mismo peso emocional.
El trauma a menudo estrecha el mundo: limita planes, relaciones, deseo, disfrute. Parte del proceso es recuperar espacios de calma, conexión y sentido. También trabajamos límites, confianza y formas de relacionarte que te protejan sin aislarte.
La primera sesión no es un examen ni un interrogatorio. Es un encuentro para conocerte, entender qué estás viviendo y qué necesitas ahora.
Si vienes con miedo (“¿y si me derrumbo?”, “¿y si no sé por dónde empezar?”), también hay espacio para eso. No tienes que hacerlo perfecto. Solo venir.
Trabajar el trauma no va de olvidar, sino de recuperar libertad interna. Cuando el sistema deja de vivir en alerta, cambia mucho más de lo que parece.
Con el tiempo, muchas personas notan:
Puedes elegir la modalidad que mejor sostenga tu proceso: presencial en Valencia u online. En terapia online, la clave es que te sientas seguro/a: buscamos un entorno de privacidad, una conexión estable y una forma de trabajar que se adapte a ti.
Si te cuesta salir de casa, si viajas, si vives fuera o si necesitas flexibilidad, el formato online puede ser una opción muy útil para empezar o mantener la continuidad del acompañamiento.
Si lo que viviste (o lo que has vivido durante años) sigue apareciendo en tu presente —en tu cuerpo, tu mente o en tus relaciones—, pedir ayuda no es exagerar: es cuidarte.
Suele ser buen momento para consultar si:
No necesitas tenerlo claro ni ponerle un diagnóstico. En consulta lo ordenamos contigo.
No. En trauma, forzar el relato puede ser contraproducente. Trabajamos para que te sientas seguro/a primero y, si llega el momento de abordar lo vivido, lo hacemos de forma gradual y con recursos de regulación.
La medicación solo puede valorarla un/a médico/a o psiquiatra. La terapia psicológica puede ser un abordaje central para el trauma; y, si en algún momento conviene una valoración médica, se comenta con cuidado y de forma coordinada.
La frecuencia se decide de manera personalizada, según tu situación, tu nivel de activación y tus necesidades actuales. Lo importante es encontrar un ritmo sostenible que te ayude a avanzar con seguridad.
Sí. Para muchas personas, empezar online reduce barreras y facilita dar el primer paso. Buscaremos un encuadre de privacidad y recursos para que te sientas acompañado/a y estable durante el proceso.
El trauma no se mide solo por lo que pasó, sino por cómo te impactó y si te dejó sin recursos en ese momento. Si hoy te afecta, merece ser atendido con respeto, sin comparaciones.
Si sientes que lo vivido sigue pesando en tu cuerpo, tu mente o tus relaciones, no tienes por qué sostenerlo en silencio. En terapia podemos acompañarte a recuperar seguridad, estabilidad y calma, sin presiones y con un ritmo que tenga sentido para ti.
Cuando estés listo/a, puedes reservar tu primera cita y empezar a trabajarlo con apoyo profesional.
Puedes contactarnos a través de los siguientes medios. Te responderemos a la mayor brevedad posible.
¿Tienes alguna duda? Precios, horarios, especialidades… Escríbenos y te responderemos lo antes posible, sin compromiso.