Hoy un dibujo del Roto en el diario El País me ha hecho pensar. No sólo hoy, con este dibujante me pasa muchas veces. Pero hoy el dibujo del Roto ha conseguido llegar hasta aquí.

¿Lo habéis visto? Dice el caminante solitario: "Creen que ando perdido, sólo porque camino en otra dirección". La soledad del corredor de fondo no demuestra su perdida, tan sólo su soledad. Si él puede soportarla podrá acercarse a su destino, sea cual sea. Si no, dará la razón al dicho: "camarón que se duerme se lo lleva la corriente".

Pero el caminante del Roto no parece dudar. Su paso es decidido, su gesto claro. No se lo llevará la corriente. Un ejemplo para todos.

Deberían poner el dibujo del Roto en los Colegios e Institutos. Presidiendo las clases como antiguamente lo hacía el Crucifijo. Mostrando un sendero que se aleja del camino trillado, del aluvión, de la moda.

No es que yo crea que el auténtico camino haya que hacerlo sólo. Pero muchas veces, el comienzo deberá hacerse en soledad o no hacerse. Ese suele ser el dilema para muchos adolescentes, que se ven empujados por la corriente popular hacia las autopistas donde hoy se circula en auténtica manada hacia unas madrugadas bañadas en litros de alcohol y química.

Si me conceden opción a esos adolescentes les digo: no es malo quedarse solo. Lo malo es perder el camino hacia sí mismo: esa es la auténtica soledad. El que camina hacia sí mismo acaba encontrando a otros seres que hacen ese mismo camino. Esa es una verdad científica, concluyo. Algunos, bastantes, me han creído.